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1.
Más Calidad en la Educación
El
país se encuentra en una transición
sociodemográfica en la que proporcionalmente
cada vez es mayor el número de jóvenes.
Este sector de la población es el que
recibe menos atención y beneficios sociales,
uno de los más afectados por el desempleo
y excluidos, y con cada vez menos acceso a
la educación. Hoy uno de cada dos jóvenes
que ha concluido sus estudios de secundaria
tiene vedado el ingreso a instituciones de
educación media superior, por razones
económicas e institucionales. A los
jóvenes que carecen de oportunidades
y derechos parece no quedarles otro camino
que el de la frustración, la migración,
la economía informal, el trabajo precario
o la delincuencia.
Ello no sólo significa truncar las vidas
y esperanzas de cientos de miles de jóvenes,
sino también impedir que la nación
se beneficie de todo su potencial de desarrollo.
Si no invertimos de manera decidida en la educación
masiva de los jóvenes incumpliremos
con nuestra responsabilidad con ellos e impediremos
que el país camine por la vía
de un desarrollo con justicia, equidad y sostenible
en la sociedad de la información y el
mundo globalizado.
Ampliar la cobertura de la educación
media superior es una tarea indispensable para
incorporar a los jóvenes, con pleno
ejercicio de sus derechos, a los retos que
plantea la sociedad. La construcción
de 200 nuevas preparatorias para dar cabida
a 400 mil jóvenes dará un impulso
significativo en esta dirección, ya
que se buscará establecer instituciones
de alta calidad, con instalaciones y métodos
adecuados para fomentar el potencial creativo,
así como una formación crítica,
científica y humanística.
Estas
200 preparatorias se ubicarán
fundamentalmente en los municipios y entidades
federativas que presentan un mayor rezago en
su cobertura de atención. Debemos contribuir
a superar la profunda desigualdad regional
que atraviesa a nuestro país, en donde
hay entidades federativas con el doble de cobertura
respecto de otras.
Así, en la ubicación de las 200
preparatorias daremos prioridad a todas las
entidades federativas con cobertura actual
inferior al cincuenta por ciento de la población
juvenil en edad de estudiar el nivel medio
superior. De manera complementaria, estableceremos
sistemas de educación a distancia y
de enseñanza abierta.
Buscaremos lograr, en conjunto, que todos los
estudiantes que egresan anualmente de secundaria
tengan un lugar en la preparatoria, lo que
significa que la tasa de absorción sea
del cien por ciento. De este modo, alcanzaremos
una cobertura de al menos el 60% de jóvenes
de 16 a 18 años con acceso a la educación
media superior. Daremos prioridad a elevar
significativamente la cobertura en comunidades
rurales, regiones indígenas y zonas
urbano-marginales.
Con todo, no sólo consideramos la necesidad
de ampliar la cobertura. De igual importancia
es garantizar la permanencia de los estudiantes,
abatir la deserción y elevar la eficiencia
terminal en los estudios.
Para ello, crearemos un sistema de becas para
estudiantes de preparatorias públicas
con el propósito de apoyar a todos aquellos
estudiantes que se encuentren en riesgo de
abandonar los estudios por razones económicas.
Nuestro propósito no es sólo ampliar el acceso a la educación
media superior, sino otorgar el conjunto de apoyos necesarios para que los
estudiantes terminen sus estudios.
Otro componente de nuestro compromiso es por una alta calidad de la educación.
Con base en la experiencia exitosa del Distrito Federal y de otras entidades
federativas, con base en la contribución de los mejores pedagogos y
estudiosos de la educación contaremos con un modelo educativo que garantice
a los estudiantes dominar los conocimientos y la información propia
de este nivel y que cumpla con su función de prepararlos adecuadamente
para el ingreso a la Universidad, asimismo que desarrolle su capacidad crítica
y analítica, que fomente su capacidad de trabajo en equipo y recupere
el orgullo por la educación pública.
lI.
Crearemos 30 Nuevas Universidades Públicas
Instituciones internacionales
han definido que los países viables en el mundo global
de la información deberán tener
una cobertura de población de entre
19 y 23 años con acceso a la educación
universitaria de al menos el 40 por ciento.
Nuestro país sólo alcanza, y
con serias diferencias en la calidad, una cobertura
del 20 por ciento.
En la capital se concentra la mayor oferta
educativa del país, así como
el 60 % de la investigación científica
nacional en una sola institución. Otra
parte de la oferta educativa se concentra en
las capitales de los estados. El abandono en
que se encuentran zonas metropolitanas menores
es, en contraste, ostensible.
Esta es la razón por la cual un programa
alternativo de nación debe considerar
fundamental elevar la matrícula universitaria,
así como crear nuevas instituciones
universitarias en las zonas hasta ahora excluidas
de este desarrollo.
En cumplimiento de este compromiso crearemos
universidades públicas en las 29 zonas
metropolitanas de entre 100 y 500,000 habitantes
del país. Daremos allí opciones
educativas para 300 mil jóvenes en instalaciones
de calidad y con programas flexibles, encaminados
a preparar a las nuevas generaciones para la
vida y el trabajo, y no sólo para empleos
específicos que dependan de las necesidades
inmediatas del mercado.
Si en educación media superior la diferencia
de cobertura entre las entidades federativas
con mayor y menor cobertura es de a 1, en el
caso de la educación superior es de
4 a 1. El esfuerzo irá dirigido a abatir
esta profunda diferencia a por lo menos la
mitad de esta brecha.
Más grave es aún la brecha social.
Sólo uno de cada diez jóvenes
de familias urbanas pobres accede a la universidad
y, peor aún, únicamente tres
de cada cien jóvenes provenientes de
familias pobres rurales llega a ingresar a
la educación superior. Un objetivo fundamental
de estas treinta nuevas universidades será contribuir
a abatir esta profunda injusticia y desigualdad
social.
Acompañaremos la construcción
y puesta en funcionamiento de las treinta universidades
con un vigoroso programa de becas al que accederán
300 mil estudiantes en todo el país.
Esto es, casi tres veces más que la
cobertura actual.
Las universidades que se creen con este impulso
deberán ofrecer estudios acordes a las
principales necesidades regionales en términos
de formación de profesionales, de proyectos
de investigación y contarán con
un enfoque intercultural. Serán universidades
de alta calidad en la búsqueda de una
formación que combine diversas disciplinas,
que supere la actual fragmentación e
hiperespecialización del conocimiento,
cuyo énfasis sea la capacidad de aprender
e investigar y donde se combine la teoría
con la práctica.
Serán también centros de producción
y transmisión del conocimiento que permitan
el dominio de idiomas indígenas y lenguas
extranjeras, que fortalezcan la capacidad argumentativa
y deliberativa de los estudiantes, que se desenvuelvan
en un ambiente natural de debate y libre confrontación
de ideas, que recuperen la visión universal
y la integralidad del conocimiento así como
la experiencia de las mejores experiencias
y prácticas universitarias.
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