En la historia de México ningún pueblo ha sido tan discriminado y oprimido como el pueblo chiapaneco.
Hablamos de siglos de humillación. Aquí ni el movimiento de Independencia nacional, ni la Reforma, ni la Revolución, trajeron cambios para el pueblo de Chiapas, siempre se trató de una disputa por el poder entre minorías. Aquí ni los liberales, ni los conservadores, ni los maderistas, tuvieron interés por la justicia.
Un dato lo dice todo: la esclavitud en Chiapas se abolió hasta finales de 1914, hace apenas 92 años y mucho después que en el resto del país.
Tampoco en la época posrevolucionaria, ni el gobierno federal, ni el gobierno local, enfrentaron a fondo el problema de la discriminación y la pobreza de la mayoría de los chiapanecos.
A pesar de los avances en materia de reparto agrario y construcción de infraestructura y obras públicas, los beneficios del crecimiento económico siempre se concentraron en una minoría y la inversión pública se convirtió en botín de políticos corruptos que sólo se dedicaron a traficar con la pobreza de la gente, a comprar lealtades, a manipular con propósitos políticos electorales o de plano a reprimir la inconformidad social.
Este es el origen, la causa principal, del levantamiento armado Zapatista del primero de enero de 1994.
Con esta rebelión, los indígenas de Chiapas se hicieron oír y algo se avanzó. En los últimos tiempos, se incrementó la dotación de recursos públicos a Chiapas y ya se dio la alternancia política en el país y en el estado. Sin embargo, no han cambiado mucho las condiciones de vida de la mayoría de la gente.
Chiapas sigue estando, en comparación con el resto del país, en los últimos lugares en cuanto a bienestar y marginación. Según el INEGI, en el 2002, Chiapas ocupaba el último lugar en el país en cuanto a ingresos por persona. Es decir, 2.3 veces menos que la media nacional, 4.2 veces menos que el promedio en el estado de Nuevo León y 6 veces por abajo del ingreso por persona en el Distrito Federal. Asimismo, el 75 por ciento de la población ocupada, ganaba menos de dos salarios mínimos. Pero desgraciadamente no sólo es eso: Chiapas tiene el nivel más alto en el país en cuanto analfabetismo, o sea, el 22 por ciento de la población de 15 años o más no sabe leer ni escribir mientras el promedio nacional es del 12 por ciento, la mitad.
Asimismo, ocupa el primer lugar nacional en mortalidad infantil y el tercer lugar en desnutrición. Además, las comunidades indígenas no sólo padecen de pobreza y de falta de servicios básicos; también deben de enfrentar el racismo y la discriminación. Esta realidad humillante se expresa en las relaciones cotidianas, donde aún tiene mucho que ver el habla y el color de la piel.
Por eso, vengo a proponerles que iniciemos juntos una nueva etapa en la historia de Chiapas. Que llevemos a cabo una nueva forma de hacer política, más humana e igualitaria. Que hagamos el compromiso de enfrentar, decididamente, la paradoja, la gran contradicción de Chiapas, de ser un estado rico con pueblo pobre.
Por mi parte, dejo de manifiesto que no voy a traicionar al pueblo de Chiapas y de México y, frente a ustedes, protesto cumplir al llegar a la Presidencia de la República, los siguientes compromisos:
Empezaremos a pagar la deuda que tenemos con los pueblos y comunidades indígenas. Se combatirá la discriminación y la pobreza. Reconoceremos los derechos de los pueblos indígenas y se cumplirán los acuerdos de San Andrés Larráinzar.
Entregaremos una pensión alimentaria de 730 pesos mensuales a todos los adultos mayores del estado de Chiapas; es decir, reconoceremos el trabajo y el esfuerzo de 107 mil ancianos respetables.
Otorgaremos 35 mil becas, en efectivo, de 730 pesos mensuales a todos los discapacitados pobres del estado.
Haremos efectivo el derecho constitucional a la salud, garantizando la atención médica y los medicamentos gratuitos para 3 millones 500 mil chiapanecos, que no cuentan con seguridad social, lo que representa el 80 por ciento de la población del estado.
Garantizaremos que el aumento al salario mínimo esté por encima de la inflación.
Daremos certidumbre a los fondos de pensiones y revisaremos la edad de jubilación, sin afectar los derechos adquiridos por los trabajadores.
Mejoraremos la atención médica en el IMSS y el ISSSTE y no habrá servicios médicos particulares para servidores públicos.
Daremos prioridad a la educación pública, gratuita y de calidad en todos los niveles escolares. El compromiso es que nadie se quede sin oportunidad de estudiar y que no importe la condición económica o social de la familia. Crearemos preparatorias y universidades públicas. De manera particular, habrán nuevas universidades en Palenque, Ocosingo, Tapachula y en otras regiones del estado. Asimismo, ampliaremos los espacios en la Universidad Autónoma de Chiapas para evitar que los jóvenes sean rechazados. Asimismo, apoyaremos la investigación científica, la creación artística y fortaleceremos valores y tradiciones culturales.
Fomentaremos la práctica del deporte, tanto en su vertiente de esparcimiento y salud, como en la de alto rendimiento.
Aumentaremos el número de albergues/escuelas con maestros en cada uno de los grados, para que todos los niños y jóvenes de las localidades pequeñas, apartadas y dispersas del estado, tengan la oportunidad de recibir educación de buena calidad.
Ampliaremos la entrega de desayunos escolares en 296 mil niñas y niños más, para cubrir el 100 por ciento de los centros educativos de los municipios marginados, sobre todo en donde existen bajos niveles de escolaridad y persisten altas tasas de desnutrición.
Otorgaremos becas a estudiantes de secundaria y preparatoria de familias pobres; dando prioridad a los hijos de madres solteras.
Entregaremos de manera gratuita 1 millón 240 mil paquetes de útiles escolares para todos los estudiantes de las escuelas públicas de los niveles de preescolar, primaria y secundaria del estado.
Desde los primeros días de mi gobierno, iniciaremos los trabajos para concluir lo más pronto posible, la reconstrucción de los pueblos afectados por el huracán Stan.
No cancelaremos, como está previsto, el Procampo en 2008. Se mantendrá durante todo el sexenio como apoyo fundamental a los productores del estado.
Revisaremos la cláusula del Tratado de Libre Comercio, para evitar que, en el 2008, quede libre la importación de maíz y fríjol.
Apoyaremos decididamente al sector agropecuario y se fijarán precios de garantía para los granos básicos (maíz, fríjol y arroz). Asimismo, daremos apoyos directos a productores de caña, café, cacao, plátanos, cítricos y a los ganaderos del estado.
Daremos apoyos directos y créditos a los 225 mil productores rurales de 109 municipios de alta y muy alta marginación; asimismo, otorgaremos créditos a la palabra, capacitación y asistencia técnica a 138 mil productores indígenas del estado.
Plantaremos 400 mil hectáreas de árboles maderables en el estado, con el propósito de crear empleos, revertir el deterioro ecológico y conservar bosques y selvas.
Otorgaremos 333 mil microcréditos para el autoempleo en localidades urbanas de alta y muy alta marginación, para fortalecer la economía familiar y la generación del empleo.
Apoyaremos a la iniciativa privada para la creación de nuevas empresas y la generación de empleos.
Realizaremos 226 mil acciones de vivienda para las familias más pobres de las zonas urbanas y rurales, bajo la modalidad de vivienda nueva, ampliación y mejoramiento. Este programa generará, al mismo tiempo, muchos empleos.
Ampliaremos la red, el suministro y la potabilización de agua y estableceremos un programa de saneamiento y alcantarillado en zonas urbanas y rurales.
Construiremos carreteras con trazo moderno, materiales de buena calidad y el uso intensivo de mano de obra local para generar empleos. Específicamente, nos comprometemos a construir los tramos Monte Bello-Tapachula, Ocosingo-Comitán y Salto de Agua-San Miguel.
Daremos mantenimiento a las carreteras federales del estado y llevaremos a cabo un amplio programa de construcción de caminos rurales.
Impulsaremos la actividad turística en el estado. Chiapas tiene muchos atractivos turísticos: importantes zonas arqueológicas, flora, fauna, cuenta con la majestuosa ciudad de San Cristóbal, entre otros sitios excepcionales.
Bajaremos los precios de la energía eléctrica, del gas y de las gasolinas.
Respetaremos la libertad de expresión y credos religiosos. Estamos a favor del diálogo, la tolerancia, la pluralidad, la equidad, la diversidad, la transparencia y los derechos humanos.
Garantizaremos la tranquilidad y la seguridad pública. No permitiremos que se asocie la delincuencia con la autoridad y no protegeremos a una banda y castigaremos a otra, sino aplicaremos la ley por parejo. Impulsaremos las reformas para que las fuerzas armadas tengan mayores facultades en el combate al crimen organizado y al narcotráfico, pero nunca más el ejército será utilizado para reprimir al pueblo de México.
Convertiremos a los 45 Consulados que México tiene en Estados Unidos, en procuradurías para la defensa de los mexicanos que viven y trabajan en los Estados Unidos, para protegerlos del maltrato, la discriminación y la violación de sus derechos humanos.
No se aumentarán los impuestos en términos reales, ni se cobrará el IVA en medicamentos y alimentos.
Simplificaremos el pago de impuestos, bastará con la autodeclaración de ingresos y el pago de la tasa correspondiente.
Otorgaremos concesiones para la operación de bancos regionales.
Amigas y amigos:
Siempre he sido congruente. Estoy acostumbrado a actuar como pienso y a cumplir lo que prometo. Por eso asumo, para empezar, estos compromisos de manera responsable.