Manifiesto, antes que nada, todo mi respeto y toda mi admiración al pueblo de Yucatán.
Siempre he pensado, y me consta, que el pueblo yucateco es un pueblo honesto y trabajador.
A pesar de los limitados recursos naturales, sobre todo, de la falta de suelo agrícola, el pueblo de Yucatán, a base de esfuerzo, constancia y haciendo valer su libertad e independencia, ha podido atemperar la crisis económica y de bienestar social que azota a la mayoría de los mexicanos.
En Yucatán, como en ninguna otra parte del país, se aplicó un modelo de desarrollo regional que protegió a los productores y al mercado interno, que sólo permitió o facilitó la introducción al estado de aquello que convenía a la economía local o que no le perjudicaba.
Así, con una apertura comercial cautelosa, con límites estratégicos y aprovechando las ventajas de la globalización y no padeciendo sus injusticias, Yucatán pasó, en los últimos veinte años, de importador de huevos, aves y cerdo, a ser autosuficiente y, no sólo eso, se convirtió en el principal abastecedor de estos alimentos en la Península y en otros estados del sureste.
Pero este modelo está limitado, como se ha venido demostrando, porque debe remar contra la corriente neoliberal; es decir, contra la política económica del gobierno federal, que tiene otra lógica y no procura lo mismo.
No olvidemos que, desde hace 23 años, la política económica aplicada, tanto por los presidentes de la República del PRI, como por Vicente Fox, no ha dado importancia al crecimiento de la economía, a la generación de empleos y, mucho menos, al bienestar de la gente.
Por esta causa, aunque no deja de ser admirable el carácter independiente, el talento y, sobre todo, la mística de trabajo del pueblo yucateco, el modelo económico regional no ha logrado mejores resultados y no ha podido convertirse en una verdadera alternativa para el progreso con justicia que demanda y merece la gente de Yucatán.
En los últimos años, miles de jóvenes yucatecos, por necesidad, han abandonado sus pueblos y a sus familias para ir a buscar trabajo a otras partes del país o al extranjero.
El ingreso promedio por persona en Yucatán es dos veces menor que el de Nuevo León y está tres veces por abajo del ingreso por persona en el Distrito Federal. Asimismo, el 57 por ciento de la población ocupada gana menos de dos salarios mínimos. Además, 82 de los 106 municipios del estado, el 77 por ciento, están considerados como de alta y muy alta marginación. Y lo que es más triste y preocupante: según un estudio realizado en el 2003 por el Instituto Nacional de Nutrición, Salvador Zubirán, el estado de Yucatán ocupa el segundo lugar en desnutrición en el país, el primero es Guerrero y el tercero es Chiapas.
Por eso, vengo a invitarlos, a convocarlos, a participar para rescatar a Yucatán y a México de la pobreza y del atraso. Vengo a decirles que vamos a cambiar la actual política económica, antipopular y entreguista, y la vamos a poner en correspondencia con el modelo económico regional de Yucatán, para que juntos mejoremos las condiciones de vida y de trabajo del pueblo de Yucatán y de México.
Frente al pueblo de Yucatán, y ante ustedes, protesto cumplir, al llegar a la Presidencia de la República, los siguientes compromisos:
Empezaremos a pagar la deuda que tenemos con el pueblo maya. Se combatirá la discriminación y la pobreza. Reconoceremos los derechos de las comunidades indígenas y se cumplirán los acuerdos de San Andrés Larráinzar.
Entregaremos una pensión alimentaria de 730 pesos mensuales a todos los adultos mayores del estado de Yucatán; es decir, reconoceremos el trabajo y el esfuerzo de 68 mil ancianos respetables.
Otorgaremos 17 mil becas, en efectivo, de 730 pesos mensuales a todos los discapacitados pobres del estado.
Haremos efectivo el derecho constitucional a la salud, garantizando la atención médica y los medicamentos gratuitos para los 885 mil yucatecos que no cuentan con seguridad social, lo que representa el 49 por ciento de la población del estado.
Garantizaremos que el aumento al salario mínimo esté por encima de la inflación.
Daremos certidumbre a los fondos de pensiones y revisaremos la edad de jubilación, sin afectar los derechos adquiridos por los trabajadores.
Mejoraremos la atención médica en el IMSS y el ISSSTE y no habrá servicios médicos particulares para servidores públicos.
Daremos prioridad a la educación pública, gratuita y de calidad en todos los niveles escolares. El compromiso es que nadie se quede sin oportunidad de estudiar y que no importe la condición económica o social de la familia. Crearemos nuevas preparatorias y universidades públicas y ampliaremos los espacios de la Universidad Autónoma de Yucatán para que los jóvenes que quieren estudiar no sean rechazados. Asimismo, apoyaremos la investigación científica, la creación artística y fortaleceremos valores y tradiciones culturales.
Fomentaremos la práctica del deporte, tanto en su vertiente de esparcimiento y salud, como en la de alto rendimiento.
Aumentaremos el número de albergues/escuelas con maestros en cada uno de los grados, para que todos los niños y jóvenes de las localidades pequeñas, apartadas y dispersas del estado, tengan la oportunidad de recibir educación de buena calidad.
Ampliaremos la entrega de desayunos escolares en 60 mil 500 niñas y niños más, para cubrir el 100 por ciento de los centros educativos de los municipios marginados, sobre todo en donde existen bajos niveles de escolaridad y persisten altas tasas de desnutrición.
Otorgaremos becas a estudiantes de secundaria y preparatoria de familias pobres; dando prioridad a los hijos de madres solteras.
Entregaremos de manera gratuita 420 mil paquetes de útiles escolares para todos los estudiantes de las escuelas públicas de los niveles de preescolar, primaria y secundaria del estado.
No cancelaremos, como está previsto, el Procampo en 2008. Se mantendrá durante todo el sexenio como apoyo fundamental a los productores del estado.
Revisaremos el Tratado de Libre Comercio, para evitar que, en el 2008, quede libre la importación de maíz y fríjol.
Apoyaremos decididamente al sector agropecuario y se fijarán precios de garantía para los granos básicos (maíz, fríjol y arroz). Asimismo, daremos apoyos directos a los ganaderos del estado.
Daremos apoyos directos y créditos a los 49 mil productores rurales de 82 municipios de alta y muy alta marginación; asimismo, otorgaremos créditos a la palabra, capacitación y asistencia técnica a 51 mil productores indígenas del estado.
Fomentaremos la actividad pesquera. Apoyaremos a cooperativistas y particulares con créditos baratos para la adquisición de motores, lanchas, embarcaciones y equipos de captura, y ayudaremos a facilitar la comercialización de pescados y mariscos, en todo el país, de manera particular, en la Ciudad de México, para poner al alcance de la población, proteínas de buena calidad a precios bajos. De manera particular, impulsaremos la actividad pesquera y comercial en Puerto Progreso.
Otorgaremos 159 mil microcréditos para el autoempleo en localidades urbanas de alta y muy alta marginación, para fortalecer la economía familiar y la generación del empleo.
Apoyaremos a la iniciativa privada para la creación de nuevas empresas y la generación de empleos.
Realizaremos 72 mil acciones de vivienda para las familias más pobres de las zonas urbanas y rurales, bajo la modalidad de vivienda nueva, ampliación y mejoramiento. Este programa generará, al mismo tiempo, muchos empleos.
Ampliaremos la red y la potabilización de agua y estableceremos un programa de saneamiento y alcantarillado en zonas urbanas y rurales.
Construiremos carreteras con trazo moderno, materiales de buena calidad y el uso intensivo de mano de obra local para generar empleos. Específicamente, nos comprometemos a modernizar la carretera Tulúm-Cobá-Valladolid-Río Lagartos y la carretera Mérida-Chetumal.
Daremos mantenimiento a las carreteras federales del estado y llevaremos a cabo un amplio programa de construcción de caminos rurales.
Impulsaremos la actividad turística en el estado. Yucatán tiene mucho potencial: importantes zonas arqueológicas (Chichen Itzá, Uxmal) playas, flora, fauna, cenotes, ciudades majestuosas como Mérida y una gran vocación turística y cultural.
Bajaremos los precios de la energía eléctrica, del gas y de las gasolinas.
Respetaremos la libertad de expresión y credos religiosos. Estamos a favor del diálogo, la tolerancia, la pluralidad, la equidad, la diversidad, la transparencia y los derechos humanos.
Garantizaremos la tranquilidad y la seguridad pública. No permitiremos que se asocie la delincuencia con la autoridad y no protegeremos a una banda y castigaremos a otra, sino aplicaremos la ley por parejo. Impulsaremos las reformas para que las fuerzas armadas tengan mayores facultades en el combate al crimen organizado y al narcotráfico, pero nunca más el ejército será utilizado para reprimir al pueblo de México.
Convertiremos a los 45 Consulados que México tiene en Estados Unidos, en procuradurías para la defensa de los mexicanos que viven y trabajan en los Estados Unidos, para protegerlos del maltrato, la discriminación y la violación de sus derechos humanos.
No se aumentarán los impuestos en términos reales, ni se cobrará el IVA en medicamentos y alimentos.
Simplificaremos el pago de impuestos, bastará con la autodeclaración de ingresos y el pago de la tasa correspondiente.
Otorgaremos concesiones para la operación de bancos regionales.
Amigas y amigos:
Siempre he sido congruente. Estoy acostumbrado a actuar como pienso y a cumplir lo que prometo. Por eso asumo, para empezar, estos compromisos de manera responsable.