Andrés Manuel
López Obrador
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Andrés Manuel
López Obrador |
Andrés Manuel López Obrador nace en Tepetitán, municipio
de Macuspana, Tabasco, en 1953.
Licenciado en Ciencias Políticas y Administración
Pública por la Universidad Nacional Autónoma
de México, en 1976 inicia su carrera política
cuando apoya la candidatura del poeta tabasqueño
Carlos Pellicer para Senador por el estado de Tabasco.
En 1977 es director del Instituto
Indigenista de Tabasco donde realiza una importante
labor en favor de los indígenas
chontales.
Regresa al Distrito Federal en
1984 y en ese mismo año
asume la Dirección de Promoción Social del
Instituto Nacional del Consumidor. De esta época
son sus libros Los Primeros Pasos y Del Esplendor
a la Sombra.
En 1988 se une a la Corriente Democrática que encabezan,
entre otros, Cuauhtémoc Cárdenas y Porfirio
Muñoz Ledo. En agosto de ese mismo año asume
la candidatura para gobernador del estado de Tabasco por
el Frente Democrático Nacional. Publica entonces
el libro Tabasco, Víctima de un Fraude.
Al crearse en 1989 el Partido de
la Revolución
Democrática (PRD), es nombrado presidente de este
instituto político en Tabasco. Durante su periodo
se estructura el PRD en ese estado, se forman comités
de base en pueblos y colonias y se brinda apoyo y asesoría
a campesinos y obreros.
Incansable su lucha en favor de
la democracia, encabeza un éxodo a la Ciudad de México
por las irregularidades cometidas por el PRI en
las elecciones municipales de 1991.
Los exodistas obtienen importantes logros para Tabasco
y Veracruz.
En 1994 sus partidarios lanzan nuevamente su candidatura
para gobernador de Tabasco.
Tras el fraude del partido oficial,
que documenta ampliamente ante la Procuraduría General de la República
y en su libro Entre la Historia y la Esperanza, encabeza
en 1995 un segundo éxodo por la democracia, antecedido
por una Proclama Nacional que plantea como ejes la defensa
de la soberanía nacional, la democracia, el desarrollo
económico con sentido social, impedir la privatización
de PEMEX y "Primero comer y luego pagar".
El 9 de mayo de 1995 participa
en la iniciativa de creación
de una Alianza Nacional Democrática que se propone
unir inconformidades, voces y acciones, luchando por causas
propias pero sumadas, y rechazando sectarismos y ambiciones
personales para lograr un México más democrático
y más justo.
Contiende por la Presidencia Nacional
del Partido de la Revolución Democrática el 17 de abril de
1996, cargo que ocupa del 2 de agosto de 1996 al 10 de
abril de 1999. Durante su gestión, el PRD obtiene
los mayores logros electorales y la mayor presencia nacional
que ese partido político ha tenido desde su fundación
en 1989.
Del periodo de López Obrador como dirigente partidista
destaca que, en las elecciones de 1997, el PRD se coloca
como segunda fuerza en la Cámara de Diputados al
ocupar 125 curules, gana los comicios realizados en el
Distrito Federal para elegir por primera vez y democráticamente
al Jefe de Gobierno, y se sitúa como mayoría
en la Asamblea Legislativa.
En ese mismo periodo el PRD obtiene en 1998 la gubernatura
de Zacatecas y Tlaxcala, mientras que en 1999 gana el gobierno
de Baja California Sur.
Andrés Manuel López Obrador se distingue
también en el país por ser el principal crítico
del rescate bancario, mejor conocido como FOBAPROA, hecho
que ha considerado como el “fraude más grande
de la historia después de La Conquista”, toda
vez que cada año se paga a los banqueros 50 mil
millones de pesos sólo por concepto de intereses,
lo cual significa un fuerte golpe financiero al erario
público.
López Obrador no se ha quedado en la denuncia pública
en torno de este asunto sino que incluso lo ha documentado
ampliamente. Sobre este tema, en septiembre de 1999
publica el libro FOBAPROA, expediente abierto.
El 29 de marzo de 2000 obtiene
su registro ante el Instituto Electoral del Distrito
Federal como candidato a Jefe de
Gobierno del Distrito Federal y el 2 de julio gana
las elecciones con 37.5 por ciento de los votos
emitidos, que
significa 4 por ciento más que el candidato del
PAN, colocando al PRI en un alejado tercer lugar
con 22.8 por ciento.
Toma posesión como Jefe de Gobierno del Distrito
Federal el 5 de diciembre de 2000 y con ello se convierte
en el primer gobernante electo para un periodo de seis
años en la Ciudad de México.
Su labor adquiere pronto notoriedad,
trasciende lo local y trastoca lo nacional e internacional
por su forma sui
géneris de gobernar: Trabaja diariamente desde las
seis de la mañana, como ningún otro gobernante,
enarbola la defensa del pueblo ante intereses creados y
el abuso de poder, practica una austeridad republicana
en lo personal y en el ejercicio de gobierno y habla y
actúa con sencillez.
Marca un hito en materia de comunicación social,
al convertirse en el primer personaje público de
México —y quizá de mundo— que
ofrece todos los días, poco después de las
seis de la mañana, una conferencia de prensa a la
que asisten reporteros de los medios escritos, electrónicos
y de agencias de noticias, todos ellos de cobertura nacional
y, a medida en que avanza su gestión, llama la atención
de los medios del interior del país e internacionales.
En promedio asistieron 35 representantes
de medios de comunicación, a quienes ofreció más
de mil 500 ruedas de prensa matutinas. Al escrutinio público
diario de sus actividades se suma su remarcada decisión
de someterse permanentemente a la rendición de cuentas
y por ello informa sobre sus actividades de manera trimestral,
independientemente del informe que por ley ofreció cada
año ante la Asamblea Legislativa del Distrito Federal.
Durante su mandato, el Gobierno
del Distrito Federal se convierte en la primera
administración pública
del país, incluido el gobierno federal, en dar pasos
firmes en términos de transparencia, pues aún
antes de que se aprobara en la ciudad una ley en la materia
publica en internet la nómina y las declaraciones
patrimoniales de los altos servidores públicos,
empezando por el Jefe de Gobierno.
Otro hecho particular de su gestión es que, partidario
de la democracia participativa, del principio constitucional
de que el pueblo tiene en todo momento el derecho a elegir
a sus representantes y de que un gobierno sin respaldo
de la gente se convierte en una carga, cada dos años
somete a la voluntad popular su permanencia en el cargo,
es decir, que por iniciativa propia y aún cuado
no está regulado en la ley, pregunta al pueblo si
debe o no continuar en el cargo, lo cual tampoco hace ningún
otro gobernante de México.
Así, durante su mandato en dos ocasiones realiza
consultas públicas para que la población
decida si debe o no continuar en el cargo y resulta ratificado
con más de 90 por ciento de apoyo en cada caso.
Pero no sólo eso, sino que en defensa de los intereses
del pueblo se opone a la política de Horario de
Verano que aplica el gobierno federal y que causa notorio
malestar entre la población. En este sentido, lleva
a cabo una consulta pública para que los ciudadanos
decidan si el Horario de Verano debe o no llevarse
a cabo en la capital.
Ante el rotundo rechazo de la gente,
López Obrador
notifica al gobierno federal del resultado y este asunto
deriva incluso en una controversia constitucional y concluye
con la expedición de una ley que regula y reglamenta
esta situación, con lo cual deja de ser una medida
unilateral por parte de la Federación.
Bajo el principio de que
para no equivocarse en la toma de decisiones es mejor consultar
al pueblo,
Andrés
Manuel López Obrador realiza otras consultas públicas
a partir de las cuales, y con el respaldo de la
gente, aplica políticas como no aumentar las tarifas
del transporte público a cargo del Gobierno capitalino
(Metro, autobuses y trolebuses) y construir el
Segundo Piso de Periférico.
De López Obrador resalta también su capacidad
conciliadora y su firme decisión de mantener ante
todo una política de diálogo para, en vez
de reprimir, escuchar los reclamos y demandas, a
fin de buscar alternativas para procurar resolver
los problemas de la gente.
Como Jefe de Gobierno del Distrito
Federal, Andrés
Manuel López Obrador define como su prioridad la
atención a la población más pobre
y vulnerable, además de que cumple los 40 compromisos
asumidos durante su campaña política e incluso
realiza más acciones de las planeadas originalmente.
Es así que durante su gestión, y bajo la
premisa de que un gobierno se distingue por la forma en
que orienta su presupuesto, destina alrededor de 65 mil
millones de pesos tan sólo para acciones de bienestar
a la gente, que es una cifra sin precedente en toda la
historia de la Ciudad de México y una cantidad de
recursos para desarrollo social que no se registra en ninguna
otra parte del país.
Con la convicción de que “Por el bien de
todos, primero los pobres”, promueve nuevos derechos
sociales en el Distrito Federal, algunos de los cuales
logra elevar a rango de ley con la aprobación de
la Asamblea Legislativa, como el caso de la Pensión
Universal Alimenticia para Adultos Mayores, la entrega
de útiles gratuitos a los alumnos de instrucción
básica inscritos en escuelas públicas de
la capital y el Programa de Apoyo a Personas con
Discapacidad.
Asimismo, instaura en el Distrito
Federal programas para otorgar apoyos mensuales
a 385 mil adultos mayores y 75
mil personas con discapacidad, atención médica
y medicamentos gratuitos a 750 mil familias pobres sin
seguridad social, así como más de un millón
300 mil útiles escolares cada año.
Durante su Gobierno 16 mil 666
hijas e hijos de madres solteras se benefician
con apoyos mensuales, se brinda
atención a casi 15 mil jóvenes en riesgo
de caer en conductas antisociales y a través del
Programa de Atención Médica y Medicamentos
Gratuitos se garantiza el acceso a la salud de 725
familias que no cuentan con seguridad social.
Estos beneficios sociales que Andrés Manuel López
Obrador impulsa en el Distrito Federal —que incluyen
apoyos para desempleados, productores rurales y microempresarios,
entre otros muchos— pronto comienzan a ser reconocidos
y demandados por la gente en el resto del país,
de tal forma que en muchas zonas de México incluso
ya se llevan a cabo acciones similares a las realizadas
en la capital de la República.
De su administración en la Ciudad de México
destaca también la realización de 126 mil
acciones de vivienda, que constituye un programa cuya magnitud
no se registraba desde la época en que se tomaron
medidas para resarcir los daños causados por los
sismos de 1985. A través de esta acción de
gobierno, la gente de escasos recursos puede hacerse de
una vivienda digna en el Distrito Federal a precios que
no ofrece ninguna otra dependencia pública ni la
iniciativa privada.
Firme su convicción de hacer valer los derechos
sociales consagrados en la Constitución, López
Obrador impulsa la construcción de 16 escuelas preparatorias
públicas en las zonas más pobres del Distrito
Federal, con una inversión de 776 millones de pesos,
las cuales cuentan con profesores de alto nivel que imparten
educación gratuita y de calidad a más de
11 mil alumnos, en contraposición a la tendencia
privatizadora educativa que existe en México.
También funda la Universidad Autónoma de
la Ciudad de México, que con la construcción
de su sede principal en la zona de Iztapalapa, una de las
más pobres de la Ciudad de México, tiene
capacidad para atender a 10 mil estudiantes. Este hecho
cobra gran relevancia porque hacía 30 años
que no se creaba una universidad pública en e Distrito
Federal.
Como titular de la administración capitalina, da
un fuerte impulso al sistema de salud, pues no sólo
mejora y amplía la infraestructura ya existente,
sino que construye nuevas instalaciones modernas y con
los últimos avances tecnológicos en la materia,
como un Hospital de Especialidades en Iztapalapa, lo cual
destaca también porque desde 1986 no se abría
un hospital público en la capital.
De igual modo, durante su gestión la Ciudad de
México se sitúa como primer lugar nacional
en construcción de obra pública, capta la
mayor parte de la inversión extranjera en el país
y se convierte en la capital de los acontecimientos artísticos,
culturales, deportivos y religiosos.
En un ambiente de confianza, trabajo
y apertura con la iniciativa privada, durante su
periodo de gobierno los
empresarios ponen en marcha en la ciudad proyectos
de industrias, hoteles, comercios, oficinas corporativas,
escuelas, hospitales
y vivienda que suman 15 millones 539 mil metros cuadrados
de construcción, con una inversión estimada
en 92 mil 478 millones de pesos que generan alrededor
de 658 mil empleos directos e indirectos.
Por lo que hace a la inversión extranjera, según
datos de la Secretaría de Economía del gobierno
federal, de enero de 2001 a diciembre de 2004 el Distrito
Federal atrae 30 mil 795 millones de dólares que
representan 57.8 por ciento del total nacional, por lo
que se trata del cuatrienio con mayor inversión
extranjera en la historia de la ciudad.
Con base en cifras del INEGI, tan
sólo en 2004
de la inversión destinada a la industria de la construcción
en todo el país el Distrito Federal participa con
22.2 por ciento, lo cual en los hechos se traduce en la
construcción del Segundo Piso de Periférico,
que es una obra cuya magnitud no tiene precedente en México
y una de las construcciones viales más importantes
del mundo.
Se cuenta aquí también la edificación
de los distribuidores viales “San Antonio” e “Ingeniero
Heberto Castillo” (Zaragoza), así como los
puentes Fray Servando, Avenida del Taller, Lorenzo Boturini
y Muyuguarda, así como la Avenida de los Poetas
(que incluye los puentes “Carlos Pellicer”, “Octavio
Paz” y “Jaime Sabines”) y la habilitación
del Eje 5 Poniente como una vía rápida paralela
al Periférico.
Todas estas obras viales —que no se hacían
desde 25 años anteriores a la gestión de
Andrés Manuel López Obrador— significan
una ampliación en la ciudad de alrededor de 40 kilómetros
de la superficie de rodamiento, a lo cual se añaden
75 kilómetros de ciclopista.
A estas obras se suma que López Obrador es el gobernante
que impulsa el rescate del Centro Histórico, que
durante su gestión alcanza la recuperación
de 37 manzanas, incluyendo el retiro del comercio en vía
pública y la disminución de la incidencia
delictiva hasta convertir esa zona incluso en la más
segura de la ciudad.
También resalta la recuperación del Corredor
Reforma y la zona de la Alameda Central, que era un área
abandonada desde los sismos de 1985 y donde ahora se disfruta
la Plaza Juárez, sitito donde ya operan las nuevas
sedes de la Secretaría de Relaciones Exteriores
y del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal,
y donde se rehabilitó también el histórico
ex templo de Corpus Christi.
López Obrador es también el Jefe de Gobierno
que mantiene una política definida para impulsar
el repoblamiento de las áreas centrales de la ciudad
y que realiza acciones en favor del medio ambiente, como
la sustitución de unidades de transporte de mayor
antigüedad, la construcción del Sistema Metrobús
sobre Avenida Insurgentes, la más extensa del país,
y el rescate del Bosque de Chapultepec, en conjunto
con la sociedad civil.
Es, además, el Ejecutivo capitalino que sin aumentar
impuestos ni derechos en términos reales logra que
los ingresos propios de las arcas del Distrito Federal
se incrementen a un ritmo promedio de 1.3 por ciento anual,
que significa un recaudación de 10 mil millones
de pesos más.
Para liberar recursos en favor
de la inversión
productiva y el desarrollo social, y porque “no puede
haber gobierno rico con pueblo pobre”, desde el inicio
de su labor en el Gobierno capitalino aplica un Programa
de Austeridad que significa eliminar privilegios y evitar
el derroche de recursos, empezando por reducir los sueldos
de los altos servidores públicos, de modo tal que
llegan a ser los más bajos en todo el país
en comparación con otros gobiernos, incluido el
federal. Mediante este tipo de acciones consigue liberar
más de 11 mil millones de pesos.
También impulsa con fuerza el combate a la corrupción.
Un caso emblemático fue su negativa a pagar mil
810 millones de pesos a un particular que reclamaba una
indemnización por un predio denominado Paraje San
Juan, toda vez que este caso, que ya era “cosa juzgada”,
presentaba notorias evidencias de corrupción, tráfico
de influencias y conflicto de intereses entre legisladores
y jueces.
Pese a las descalificaciones que
se le hicieron, López
Obrador se mantiene firme en su defensa de los intereses
de la población pese a la amenaza de ser destituido
por presunto desacato. Finalmente, la Suprema Corte de
Justicia de la Nación toma el caso y se resuelve
en favor de la gente. López Obrador evita así que
por un caso de corrupción tengan que pagarse indebidamente
mil 810 millones de pesos del erario público.
Asimismo, lleva a cabo medidas
financieras con las que durante su gobierno consigue
registrar el menor ritmo de
crecimiento de la deuda capitalina de los últimos
25 años.
Durante su gestión, la deuda capitalina muestra
un crecimiento promedio de 3.3 por ciento, que es un índice
muy por debajo del crecimiento de 54 por ciento registrado
de 1994 a 1997, y del 18 por ciento observado en
el periodo de 1998 a 2000.
En otros términos, la administración de
López Obrador recibe una deuda de 37 mil 834 millones
de pesos y al cierre del primer trimestre de 2005 ésta
se ubica en 41 mil 914 millones. Este aumento es
muy inferior a lo registrado en gobiernos, pues en
el periodo 1994-1997
la deuda sube de 5 mil 786 millones a 20 mil 617
millones, y de 1998 a 2000 crece de 30 mil 19 millones
hasta 34 mil
517 millones de pesos.
Incluso, al cierre del primer trimestre
de 2005 el Distrito Federal registra un desendeudamiento
neto por 744.7 millones
de pesos, según admite la Secretaría de Hacienda
y Crédito Público en sus Informes sobre la
Situación Económica, las Finanzas Públicas
y la Deuda Pública enviados al Congreso de la Unión.
Lo anterior significa que de 2004
al primer trimestre de 2005 la deuda capitalina
pasa de 42 mil 309 millones
a 41 mil 914 millones de pesos. Además, organismos
internacionales como Fitch, Moody´s y Standard & Poors
dan la máxima calificación positiva a la
capacidad financiera de la ciudad, al otorgar a la
deuda capitalina el rango triple A.
A pesar de la crisis económica nacional y mediante
un trabajo diario y coordinado, Andrés Manuel López
Obrador consigue que la incidencia delictiva no se desborde
en la Ciudad de México y logra reducir 20 por ciento
el promedio diario de delitos en relación con la
administración pasada y 29 por ciento con respecto
a la antepasada.
De hecho, de 2001 a septiembre
de 2004 mientras a nivel nacional los índices delictivos aumentan 2.76 puntos
porcentuales, en el Distrito Federal disminuyen 21.6 por
ciento, según lo muestra el Anexo del Cuarto Informe
presentado por el Presidente de la República al
Congreso de la Unión.
Por todas estas acciones, en diversos
momentos se afirma que López Obrador será recordado por su trabajo
en la capital y específicamente por la construcción
de grandes obras viales como el Segundo Piso de Periférico,
aunque el propio político tabasqueño subraya
siempre que su aspiración es ser recordado por los
programas sociales y el trabajo de beneficio a la gente,
en especial de ayuda a los más pobres y humildes.
Manifiesto su interés en el desarrollo de las personas
y no simplemente en el desarrollo de las cosas, precisa
que más que pensar en índices estadísticos
prefiere trabajar para procurar la felicidad de la gente.
Además, rechaza ser comparado con gobernantes de
otros países o ser calificado de populista.
Su forma de ser y ejercicio público, explica él
mismo, se basa en lo mejor de la historia de México
y en los dirigentes más notables del país,
como José María Morelos y Pavón (que
quería que se moderara la indigencia y hubiera igualdad),
Benito Juárez (que sentó las bases de la
República moderna y logró una segunda independencia
para México), Francisco I. Madero (que fue un demócrata
sincero) y Lázaro Cárdenas del Río
(que recuperó recursos naturales, como el petróleo,
para el país y a quien López Obrador considera
el mejor Presidente del siglo XX).
Acerca de las críticas que lo señalan como
populista, siempre responde que se trata de un viejo truco
donde se le llama fomento a los privilegios que se procuran
para los poderosos y adinerados, mientras se tilda de populismo
a los beneficios que se entregan a los más desprotegidos.
Es por esto que, pese a las críticas infundadas,
refrenda su ideal con la frase: “Por el bien de todos,
primero los pobres”.
Más aún, sus ideales y principios reflejados
en hecho concretos en el Distrito Federal lo ubican desde
los primeros años de su gestión con una alta
aceptación de la gente, que alcanza niveles superiores
a 80 por ciento de aprobación, al tiempo que se
ubica a la cabeza de las preferencias rumbo a las elecciones
de 2006 para Presidente de la República, donde llega
a situarse hasta alrededor de 15 puntos por arriba de
su más cercano contendiente y, en un hecho inusitado,
cuatro de cada diez personas apartidistas afirman que votarían
por él.
En este contexto, Andrés Manuel López Obrador
es considerado el segundo mejor alcalde del mundo en el
año 2004, según los resultados de la Encuesta
CityMayors (publicada en www.citymayors.com), en la cual
hubo 400 nominados, incluidos los gobernantes de Roma,
Estocolmo, Copenhague, Turín, Atenas, Hiroshima,
Baltimore y París.
Todas estas cifras que lo convierten
en el político
y gobernante más popular del país y entre
los más destacados del mundo, provocan que se desencadene
una serie de ataques contra el Gobierno del Distrito Federal,
que se extiende durante varios meses, se agudiza en 2004
y desemboca con el desafuero, el 7 de abril de 2005, de
López Obrador, acusado de haber incumplido un ordenamiento
judicial y por querer construir un camino que comunicara
a un hospital.
Con ese motivo, el entonces Jefe
de Gobierno se separa del cargo y se pone a disposición del juez para
demostrar que no cometió ningún delito. Sin
embargo, ante la sospechosa tardanza en la consignación
de su expediente, regresa a la jefatura de Gobierno
el 25 de abril.
Tres días después, el 28 de abril, en mensaje
a la Nación el Presidente de la República
anuncia una salida política al caso de López
Obrador, dimite el Procurador General de la República
y días después se define que la PGR no ejercerá acción
penal contra el mandatario capitalino.
En todo este tiempo, Andrés Manuel López
Obrador continúa su trabajo por la Ciudad de México,
consolida los programas sociales y concluye obras públicas
en proceso.
Asimismo, publica el libro Contra
el desafuero. Mi defensa jurídica, que contiene en forma sustancial los alegatos
jurídicos que presentó a la Sección
Instructora de la Cámara de Diputados para defenderse
de la acusación que se le hacía.
El 29 de julio de 2005 pidió licencia al cargo
de Jefe de Gobierno del Distrito Federal para iniciar una
nueva etapa de lucha por la transformación de México
y por un cambio verdadero en el país.
Sus reflexiones y propuestas sobre
el rumbo que se deben seguir para consolidar la
democracia e impulsar el desarrollo
del país, así como para lograr un México
que equilibre la justicia social con el desarrollo económico,
se reúnen en su libro Un proyecto alternativo de
Nación. Hacia un cambio verdadero, que semana a
semana presenta en las principales ciudades de la República.
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